0 Capitulo 1.4

Lea



Hay un gran revuelo cuando regreso a Palacio. Me cruzo con dos administradores que corren en direcciones opuestas. Una chica delgada, de grandes ojos azules, labios finos y un poco de color en las mejillas tropieza y cae sobre mi. La sujeto con fuerza y me doy cuenta de algo. Su corazón late. Ella alza los ojos y su mirada se cruza con la mía. Le sonrió.
- ¿Estas bien?
- Princesa.- Se levanta rápidamente, recoge los papeles y se inclina ante mi. Como odio que me traten así.
- ¿Como te llamas?- Ya que esta por tratarme como a un ser superior vamos a actuar según el papel.
- Me llamo Anastasia.
- Bien, dime Anastasia, ¿Que sucede?- Ella levanta la vista hacía mi y en sus ojos hay, ¿Incomprensión? Si es así no dice nada y con la cabeza gacha habla.
- Ha llegado una enviada desde el bosque majestad. Merlia, la Princesa de las Mareas afirma que una enviada desde el Océano Merideo a avistado un barco de mortales mi majestad. Dicen que planean atacarnos, conquistarnos y exponer nuestros cuerpos en sus zoológicos como una especie extinguida.- No me lo puedo creer. La miro, parece asustada. Es obvio que no es una vampira completa. Su corazón late.
- Gracias.- Debo hablar esto con el consejo. Miro a mi alrededor y mando una orden telepática. El rebote del pensamiento es instantáneo.
<¿Donde estas?>

Sonrió y miro a Anastasia que sigue a mi lado. Aun tiene la mirada gacha. Pongo los ojos en blanco y doy el paso hacia la puerta. El aire se levanta y los papeles vuelan, veo las formas con nitidez para la velocidad que llevo, antes de pasar a la sala mando una orden telepática.

Entro en la sala y todas las mirada se paran en mi. Una sonrisa de suficiencia hace que todos se giren y la mirada de espanto quede tapada por la del miedo.
- ¿Que ha sucedido?
- Una elfa a entrado en Palacio y ha manifestado el suceso.- Escucho con atención.
Es cierto, esos humanos planean entrar en la ínsula. Suspiro. No estamos para guerras, no es un buen momento. Camino en linea recta hasta la pares y doy la vuelta. Se lo muy nerviosos que se ponen mis consejeros cuando me ven así, les fascina que pueda mantener esa lentitud.
- Lea.- Conozco esa voz. Anastasia esta a cinco metros de mi y me llama desde la puerta.- La Princesa del Bosque quiere hablar contigo. Esta esperándote en la habitación.- Asiento, miro una vez mas alrededor y con la mano en el bolsillo de mis vaqueros camino hasta la puerta.
- Tu, conmigo.- Enfatizo las palabras señalándola con el indice y volviendo el gesto hacia mi con el pulgar.
Subimos las escaleras de mármol. No me atrevo a emplear la velocidad aunque sea un asunto de vital importancia. No estoy segura de que es Anastasia. Nota mental; averigualo.
- Edra.- La chica esta sentada en mi silla contemplando la planta que me regalo cuando teníamos 10 años.
- Lea.- Se levanta y me abraza y yo la alzo del suelo.- Traigo malas noticias.
- Ya estoy informada y he de comentar que me fascina. Nunca habian tenido tantos cojones.
- Coincido. Las expediciones que me enviaron al bosque solo eran de siete u ocho hombres, nunca mas. Me sorprende que vayan a mandar flotas enteras.- Asiento pensativa. La idea que tengo en mente es descabellada y ridícula pero en estos momentos necesitamos la colaboración.
- Querida Edra, considero importante poder reunirnos con Merlia. Creo que es momento de edificar ese panteón.- Edra asiente.- ¿Hay algún lugar en tus dominios con las características necesarias?
- Lo hay. A kilometro y medio de la capital se haya un pequeño lago que por conductos subterráneos esta vinculado con el mar. Los duendes de agua los utilizan para salir a mar abierto.
- ¿Podríamos edificar allí el panteón?
- ¿Os encargaríais vos del diseño?- Sonrío, no puedo evitarlo, el comportamiento de Edra cuando me trata de vos es... extravagante.
- Si eso la complace Princesa del Bosque así se hará.- Ella sonríe y asiente energica con la cabeza.
- Entonces deberia regresar a mi Palacio para ponerme con los asuntos de la corte.- Asiento seria.
- Manda un duende de agua al Palacio de Merlia para que avise de la construcción. Cuando este listo el aviso y el permiso mandame un mensajero.- Caminamos juntas hasta la puerta. Descendemos por la escalera de mármol y salimos a la luz del sol. El brillo de mi piel hace sonreír a Edra.
- Quizá venga en persona, últimamente mando demasiados mensajeros.- Sonríe y ella alza una mano hasta mi vientre desnudo.- Me sigue maravillando el brillo de tu piel.- Sonrió y le cojo la mano.
- Y a mi como haces que esa planta de mas de 7 años de vida no se muera en manos de esta ama de jardín tan pésima.- Edra sonríe y me abraza.- Debería ir a verte mas a menudo, al fin y al cabo a mi me cuesta menos.- Ella asiente y me besa en la mejilla, beso que devuelvo.
- Te tomo la palabra.- Sonríe y se interna en el bullicio de la ciudad. Veo como su figura va cambiando, como su piel se tensa y se rompe en mil flores que se lleva el viento en una corriente caliente hasta el bosque.
Miro a Anastasia que sigue en la cima de la escalera. Sonrió y ella baja la mirada. Paso a su lado y ella me sigue. Vamos ha averiguar que es la muchacha.

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