0 Capitulo 1.2

Merlia


La sala ya esta llena. Todos los príncipes y princesas de los mares están presentes. Queda libre el trono de la Princesa de los Mares. El Príncipe Hércules pregunta por ella. ¿Como es posible que se retrase de esa manera? Se abren las puertas del Consejo y las voces comienzan a acallarse mientras la Princesa de los Mares toma asiento. Hércules se sienta a su derecha como Príncipe del mar vecino. A su izquierda esta Celeste con esa mirada ausente que la caracteriza indicando que esta pensando en su compromiso con el Príncipe Heracles. Merlia la mira con un deje de tristeza. No le gusta verla así, se supone que una princesa debería pode elegir a su esposo.
 Comienza la guía rutinaria y cada príncipe o princesa se alza en su asiento. Recolección de peticiones y asuntos del día. A Merlia le aburre la rutina. Un movimiento a su derecha capta su atención y baja la mirada hacia el asiento de Hércules que se gira y le dedica una sonrisa de dientes blancos.
- Majestad.- Merlia pone los ojos en blanco y vuelve los ojos a la reunión. Hércules nunca dejara de tomarle el pelo.
- ¿Que quiere esta vez Príncipe Hércules?- Pero a ese juego pueden jugar dos.
- Advertirle que la próxima vez que la reunión del Consejo se retrase por su ausencia deberé informar a los cargos superiores.- Merlia dirige su mirada a su compañero y amigo desde la infancia.
- ¿Te chivaras a mi padre?
- Efectivamente mi Princesa de los Mares.
El Embajador de los Mares se alza y con un firme impulso se sitúa en el altar cinco pisos debajo del trono de Merlia para proceder con el orden del día. La potente voz del Embajador comienza a recitar los problemas que esta teniendo el pueblo marino a la hora de asistir a los asuntos terrestres. Merlia pone los ojos en blanco. Ese punto se trata desde que se formaron las naciones y nunca se ha conseguido llegar a un acuerdo entre los terrestres y ellos para la asentación de un centro de reunión que permita asistir a sirenas y tritones.
Las puertas se abren con un sonido bruto que provoca la ondulación del agua. Aqua, la mensajera real de la Casa Real, entra como un tornado en la sala. Se detiene frente al Embajador, saluda con una inclinación de cabeza y se gira buscando a su propietaria.
- ¡Merlia!- Ella se alza. Su pelo se ondula con el movimiento del agua y con una ondulación de su cuerpo y el movimiento de su cola perlada desciende hasta hallarse junto a Aqua.- Tenemos problemas Merlia.
Ella alza la cabeza y mira a Hércules y Celeste. Ellos se miran y descienden junto a ellos. Ella alza la mirada al embajador y con un gesto salen de la sala, atraviesan el pasillo y llegan a las puertas de la Embajada custodiadas por dos tritones. Al reconocer a Merlia abren las puertas y los cuatro chicos salen a mar abierto.
La ciudad se extiende bajo ellos. La gran extensión de cúpulas opacas como residencia de los habitantes del reino marino forma la ciudad. Los edificios de construcción terrestre únicamente son las casas de los miembros de la corte, los hostales para los visitantes marinos de otras tierras, el edificio del consejo y la Casa Real. La luz se filtra desde la superficie brillando en sus colas perladas.
Se internan en las calles de algas y empedrado esmeralda y nadan veloces hasta la Casa Real. El Castillo Imperial es de un lujo exquisito. La nave central y dos naves adherentes conforman la planta base. Por encima del primer piso se yerguen cuatro pisos mas y en el centro de la base, como símbolo de realeza esta grabado en la fachada del Castillo el emblema real dos pisos bajo la inmensa cúpula que cubre el salón de baile en la ultima planta, seis pisos sobre la base.
Los tritones abren las puertas del palacio y Merlia con sus tres acompañantes atraviesan la sala principal, sube la escalera de marmol blanco y se internan en el segundo piso. Mano derecha, todo recto, tercera puerta de la izquierda. Entran. Merlia cierra la puerta y mira a Aqua que es obvio que esta nerviosa por algo.
- ¿Qué sucede Aqua?
- Marina me ha mandado un mensaje desde el reino del Océano Merideo. Una de sus embajadoras en regreso de sus funciones avisto dos barcos surcando el mar en nuestra dirección y se pararon en las costas de Costa de Marfil. Son barcos del Imperio que hay al otro lado majestad y me temo que no vienen en son de paz. El avistamiento fue hace mas de tres días y en ese periodo de tiempo ambos barcos se mantuvieron firmes en su posición, sin avanzar ni retroceder pero hace menos de doce horas el mas grande de esos barcos dio la vuelta hacia el continente opuesto majestad. El otro permanece allí y Marina me ha comunicado que ha podido escuchar parcialmente una conversación entre un marinero y el que parecía el capitán de la tropa. Planean entrar en la insula.- Merlia palidece. No es posible, muchos barcos mercantiles cruzaron el océano pero nunca entraron hasta el Océano Merideo.
- ¿Estas segura lo que dices Aqua?
- Si Hércules. Saben de nuestra existencia y planean venir hasta aquí. Esos barcos llegaron hace tres días y aun están a cuatro o cinco hasta aquí, supongo que una flota mas grande tardara más pero me temo que no les detendrá nada. Puede que tarden más porque yo he venido directamente nadando, no he parado y me ha llevado cuatro días de ausencia. Marina esta preocupada Merlia, para llegar aquí han de pasar por su territorio y sabes que la profundidad donde se haya la ciudad no es suficiente y que las sirenas y tritones nadan casi a ras de la superficie.
- No veo el inconveniente a eso.- Aqua mira a Celeste.
- Lo tiene Celeste. Para ellos somos criaturas de sus mitos, que la ciudad de Marina este tan a la vista y no más al fondo en la fosa puede provocar que capturen a alguna sirena con las redes y la expongan en su mundo como un objeto.
- ¡No podemos permitirlo!- Merlia mira a Hércules.
- No, no podemos.- Reflexiona.- Aqua, debes ir hasta la linde del mar. Tienes que ir hasta el arrecife que colisiona con el bosque de los duendes y los elfos. Advierteles, informales de eso y que difundan el mensaje por tierra firme. Si no te creen pide la audición a su princesa y entrégale esto.- Merlia se desprende del broche atado al nacimiento de su cola.- Muestra el símbolo marino real, no tendrá mas remedio que escucharte.- Aqua asiente y coge el broche.
Sale del Castillo Imperial como una exhalación hacía el arrecife. Ojala funcione.

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